4 Maneras en las que Utilizamos el Aprendizaje Socioemocional para Prevenir y Abordar el Bullying

“¿Hiciste amigos hoy?” Es un refrán común después del primer día de clases en una nueva escuela porque es una preocupación común. Cuando envía a sus hijos a la escuela, se entiende que se preocupa por la dinámica social que van a enfrentar. En MLBLA, el aprendizaje socioemocional es el núcleo de lo que hacemos, ya que hemos visto la diferencia al crear condiciones de aprendizaje que permiten que los niños prosperen dentro y fuera del salón de clases. Por ello, nuestro currículo incluye un curso diario de Liderazgo que se enfoca en el aprendizaje socioemocional. A continuación le presentamos 4 prácticas y principios del aprendizaje socioemocional que utilizamos para prevenir y abordar el bullying.

1. Crear Conciencia Emocional

Para que los niños respeten las emociones de los demás, necesitan saber cómo reconocer y aceptar sus propias emociones. Puede ser difícil para los niños comunicar la complejidad de sus emociones y encontrar maneras saludables de manejar lo que sienten. Lo complicado es que la conciencia emocional raramente “sucede” por sí misma; es un conjunto de habilidades que tienen que enseñarse activamente y más importante aún, deben demostrarse.

Digamos que una niña de sexto año se rehusa a hacer una actividad una mañana. En lugar de participar con la clase, se sienta en silencio, con los brazos cruzados, pateando su mochila de manera repetitiva. Cuando otros estudiantes tratan de hablar con ella, les dice en un tono duro que la dejen en paz. En lugar de inmediatamente castigar o aislar a la estudiante, un maestro que desea crear una conciencia emocional puede pedirle a la estudiante que escriba lo que está sintiendo, o incluso puede utilizar una herramienta como un árbol de sentimientos si no sabe exactamente cómo poner sus sentimientos en palabras. Animar a los niños a entender lo que sienten es una parte importante de abordar las emociones incontroladas que aumentan y que a menudo llevan a conflictos entre los estudiantes. La meta no es avergonzar al estudiante por sentirse agitado o enojado, ni es para que su enojo “desaparezca”; en vez de eso, es para ayudarle a entender las maneras en las que puede experimentar y expresar esa agitación sin impactar negativamente la experiencia de otros estudiantes en el salón de clases.

2. Practicar la Resolución de Conflictos

Cuando les enseñamos a nuestros estudiantes a manejar los conflictos, lo abordamos desde un ángulo de justicia restauradora, donde las metas de la resolución son la reconciliación, la cura y el entendimiento, no el castigo o el avergonzar. Algunas de las preguntas que procuramos contestar son: ¿Cuál es la raíz del conflicto? ¿Cuál es la experiencia de todos los involucrados? ¿Qué tipo de solución buscan las partes involucradas?

Así como lo describió la monitora de campus, Vickie Gomez, en este blog EdWeek, cuando dos estudiantes tienen un conflicto, “A menudo el problema no tiene nada que ver con el otro estudiante, algo sucedió un poco antes y tan solo se salió de control”. Sus conocimientos hablan sobre la importancia de identificar las causas raíces del bullying, incluyendo la posibilidad de que los estudiantes que participan en el bullying pueden estar actuando porque no sienten que se están satisfaciendo sus necesidades emocionales.

Mientras más apoyo tiene un estudiante, no solo académicamente sino emocionalmente, tiene más probabilidades de comunicarse.

3. Hablar sobre Cómo ser un Mejor Espectador

Lo que a menudo amplifica el impacto del bullying es la indisposición de los espectadores para dar el paso, hablar o tomar otras medidas para ayudar a alguien que puede estar en una posición vulnerable. Los niños pueden dudar para dar el paso debido al miedo a la burla o a la venganza, o una incertidumbre general sobre lo que pueden hacer para ayudar a la persona que está sufriendo el bullying.

Una de las razones por las que la Comunidad es uno de nuestros principios centrales es que un marco comunitario anima a que los niños se defiendan los unos a los otros, y a sus valores colectivos. Estos no son solo valores que les decimos que tengan, estos son valores que participan activamente para moldearlos y defenderlos todos los días. Cuando los niños practican cómo sentir la empatía y ser aliados de los otros, el bullying raramente va a crecer.

4. Asegurarse de que cada Niño Conoce sus Recursos

Existen medidas prácticas que pueden tomar los estudiantes de secundaria y sus familias en caso de bullying, como hablar con algún maestro o administrador escolar, implementar un protocolo de seguridad en medios sociales y asegurarse de que cada niño sepa a quien debe acudir si algo está mal.

En MLBLA, existen dos recursos integrales a los que cada estudiante tiene acceso. Uno es el Dream Team, el “sistema de apoyo” del estudiante durante toda su carrera escolar. El Dream Team está compuesto de adultos que se dedican al éxito del estudiante y a su bienestar emocional. Esto significa que cuando surgen los conflictos, los alumnos ya han identificado que existen varias personas a las que puede acudir por ayuda.

Otro recurso es el Círculo que tenemos al fin de cada semana, que se basa en los principios de justicia restauradora. El Círculo es una oportunidad para que los estudiantes compartan, en comunidad con sus compañeros, sus experiencias y desafíos, para que trabajen juntos para encontrar soluciones.

Como cualquier adulto que experimentó el bullying de niño sabe, éste puede causar un trauma a largo plazo y puede afectar la manera en la que las personas se ven a sí mismas durante muchos años. Eso no significa que el bullying sea “inevitable” o que simplemente deba aceptarse. Lo que ha pasado durante muchas generaciones, en muchas escuelas, es que se les ha dicho a los estudiantes sobre el comportamiento adecuado e inadecuado, pero no siempre les han dado la oportunidad de entender el porqué o cómo sus acciones realmente los afectan a ellos y los demás. En MLBLA, creemos que la diferencia entre un entorno escolar tóxico y uno próspero está en el compromiso de ofrecer a los estudiantes oportunidades interactivas consistentes, basadas en la comunidad para practicar los valores que predicamos. Siendo proactivos sobre el aprendizaje socioemocional y la justicia restauradora, creemos que los niños pueden ser mucho más amables con ellos mismos y con los demás.

Terrence Davis